CONCURSANTE: ANALFABETISMO FINANCIERO Y LA DEUDA PÚBLICA EXTERNA VENEZOLANA [PARTE I]

“Gastaré el dinero del Nobel de la manera más irracional posible”, una broma de Richard Thaler, Premio Nobel de Economía 2017, al ser entrevistado con motivo de la adjudicación del Premio, me hizo recordar la película española “Concursante”, del 2007, dirigida por Rodrigo Cortés. Concursante versa sobre un profesor universitario de Historia de la Economía llamado Martín Circo, que gana un concurso de preguntas precisamente de historia del pensamiento económico en la TV, al estilo de ¿Quién quiere ser millonario? Circo obtiene un gran premio de 3 millones de euros, representados en activos como una casa, una avioneta, un yate y autos de lujo, no en dinero. Los problemas para Circo comienzan cuando cae en cuenta que sobre esa fortuna tiene que, en primer lugar, cancelar los respectivos impuestos a la hacienda pública española, cercanos al 50% del ingreso recibido. En segundo término, los activos acarrean otros gastos fiscales, más los gastos relacionados con su mantenimiento y aseguramiento.

En estas circunstancias, teniendo en cuenta que comienza a vivir con su novia una vida más acorde con las posesiones que ahora tiene, su modesto sueldo de profesor universitario se queda corto para sus nuevos gastos, por lo cual se hace de un préstamo de 100.000 euros con un banco que recibe en garantía parte de sus activos. Sus problemas comienzan cuando se atrasa en el pago de las cuotas mensuales del préstamo y fracasa en su intento de vender algunos de sus bienes no colateralizados, pues la venta de los mismos sería a precios muy por debajo de su valor de mercado. Para colmo de sus males, el abogado experto en hacienda, leyes tributarias y financieras que contrata para estos menesteres resulta ser muy deshonesto y lo enreda más en su crítica situación.

Frustrado, Circo finalmente entabla una relación con un raro economista de ideas radicales que, como una especie de maestro, le irá explicando la forma como él piensa opera el dinero y el sistema financiero. Para este economista, todo el sistema se basa en un espejismo, un engaño, uno donde los bancos crean dinero de la nada y nunca pierden, pues, en última instancia, ante los casos de impago, se quedan con los activos de los prestatarios. Solo el 5% del dinero que circula globalmente tiene respaldo real y el sistema está diseñado para hacer cada vez más ricos a los banqueros y empobrecer a la gente común y corriente que confía en que el sistema funciona. Las personas no son más que víctimas propiciatorias de un sistema que responde a los exclusivos intereses de quienes lo dominan y controlan.

El argumento de la película, aunque por ratos, interesante, falla en hacer creíble la bizarra situación financiera por la que pasa el profesor y está colmado de incoherencias. Una incoherencia es que no se entiende cómo un profesor universitario de Historia Económica, que  gana un premio por sus conocimientos, que domina las teorías económicas al uso, no sabe cómo funciona el dinero y el sistema financiero. Incluso termina siendo sospechoso que con este handicap enseñe en una Universidad (en la película no nombran ninguna universidad española como lugar de trabajo de este profesor, por si acaso). En pocas palabras, Circo es casi un analfabeta financiero.

Otra incoherencia son las explicaciones aparentemente radicales, o como mínimo heterodoxas, sobre el funcionamiento del sistema financiero del maestro economista. Su discurso apela a argumentos sin fundamento, no basados en un análisis más o menos riguroso, se quedan en el aire, responden a una postura ideológica premeditada. Por ello, la visión sobre las finanzas que le expone al confundido profesor termina siendo bastante pobre y simplista. Lo curioso del asunto es que a partir de estas “enseñanzas”, Circo sufrirá un cambio profundo y tomará la decisión de voltear completamente su modelo de enseñanza de la Economía, con el fin de “abrirle los ojos” a sus estudiantes, para hacerles comprender que el sistema financiero es en realidad un gran fraude.

Al respecto, haré un análisis en dos partes de este film. En la primera abordaré someramente el problema del analfabetismo financiero y hablaré, también brevemente, de las crisis financieras. En la segunda parte mostraré que el sesgo ideológico de la película calza bien, por ejemplo, con las justificaciones que el gobierno venezolano ha esgrimido respecto a los críticos problemas que confronta con su elevada deuda pública externa.

El  analfabetismo financiero está relacionado con el desconocimiento que tiene la mayoría de la población de los países en desarrollo e incluso un relativamente alto porcentaje de la de algunos países desarrollados, acerca del uso eficiente de su dinero y el manejo correcto de sus finanzas personales. El desconocimiento de conceptos elementales de las finanzas es a menudo la causa de que la gente cometa errores en sus decisiones de ahorro, de inversión, de endeudamiento, errores que los pueden llevar a perder parte de sus ingresos o de su riqueza. Paradójicamente, la falta de cultura financiera no solo se presenta entre las personas con muy bajo nivel de estudios, sino también entre algunas que poseen estudios universitarios. Por lo demás, la gente bien formada y educada puede volverse bastante irracional respecto al uso y la inversión que le dan a su capital financiero, como lo ha descrito en algunos de sus trabajos precisamente Richard Thaler, entre otros.

Existe un cúmulo de literatura académica que, por un lado, corrobora la existencia de un alto nivel de incultura financiera en países y regiones y, por otro lado, analiza los problemas que el analfabetismo financiero puede causar. En general, en estos estudios se aboga por aumentar la educación financiera, incorporando su enseñanza obligatoria a los planes curriculares en la escolaridad primaria y secundaria e introduciendo cátedras de finanzas básicas en la mayoría de las carreras universitarias. Se le asigna un rol importante a los gobiernos y a las instituciones financieras en la tarea de ampliar la educación financiera de la sociedad, en el entendido que ello traerá beneficios explícitos, mejorando la toma de decisiones en el uso del dinero y en el manejo de las finanzas personales y empresariales.[1]

El problema del analfabetismo financiero se vuelve más acuciante en la medida que ha aumentado globalmente el uso del crédito para el consumo, los préstamos hipotecarios y la disponibilidad de productos financieros a nivel global. Algunos activos son de una gran complejidad de valoración, sometidos a una ingeniería financiera donde resulta un misterio saber cuál es la fuente real de su garantía, cómo se colateralizan, y a qué nivel de riesgo efectivo responde su retorno esperado. La crisis financiera iniciada en 2007 se caracterizó precisamente por revelar la opacidad de ciertos activos, convertidos de la noche a la mañana en “activos tóxicos”. A la existencia y al manejo financiero incorrecto de los activos tóxicos se les atribuye una parte de la responsabilidad en el desencadenamiento de la crisis financiera, la cual generó impagos masivos, quiebras bancarias, fuertes restricciones al crédito empresarial, abruptas pérdidas de rentabilidad e incremento del riesgo, afectando la economía de muchos países. Otra causa generalmente aceptada de la crisis tuvo que ver con el funcionamiento del sistema financiero en sí, en cuanto a sus condiciones de regulación.[2]

En el contexto de las dificultades generadas por cualquier crisis financiera, los niveles de morosidad e impago aumentan y suponen la pérdida de riqueza para muchas personas y acarrea la quiebra de empresas, con la consiguiente pérdida de producción y empleos. No obstante, los bancos pueden salir bien librados de las crisis y recibir un amortiguador de capital que evite el colapso, trasladando, paradójicamente, parte de sus problemas a la gestión fiscal y monetaria de los gobiernos y aumentando la presión tributaria sobre los ciudadanos. Pero achacar la culpa de las complejas situaciones que se presentan en el sistema financiero solo a  los bancos y demás instituciones financieras, es dejar a un lado la parte de responsabilidad correspondiente a personas, empresas, gobiernos, en los problemas originados. Hay, pues, desinformación y mentiras veladas en la película con relación a esto.

En este sentido, el origen, manejo y búsqueda de culpables del descalabro financiero que sufre el profesor de la película, encuentra, por extraordinario que parezca, cierto paralelismo en el origen, manejo y búsqueda de culpables de la crisis generada por la deuda externa del gobierno venezolano. A lo largo de la última década, el incremento y gestión de esa deuda externa ha significado generar un escenario donde, por un lado, cada vez es mayor el sacrificio que supone honrar los compromisos de deuda frente a la alternativa de atender necesidades de importación de bienes esenciales, y, por otro, supone un escenario con una alta probabilidad de caer en impago o default. La segunda parte de esta entrada se dedicará entonces a analizar los orígenes, las mentiras oficiales y las consecuencias alrededor de esta situación.

[1] Un artículo de Moisés Naím, del 03 de mayo del 2014 en el diario El País, llamado “Hablemos de dinero”, analiza los resultados de un estudio sobre el analfabetismo financiero en el mundo. Este artículo se inicia con una serie de preguntas sobre el dinero y las finanzas, las cuales invito al lector a responder para que examine su nivel de cultura financiera básica. El link para acceder al artículo de Naím es: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/05/03/actualidad/1399132459_800057.html

[2] Al respecto, existe cierto consenso entre algunos economistas, incluyendo varios Premios Nobel de Economía, como Joseph Stiglitz y Jean Tirole, acerca de que una de las causas fundamentales detrás de las crisis financieras han sido la excesiva desregulación del sector. En particular, Tirole, que ganó el Nobel de Economía en 2014 por su contribución en el diseño de políticas regulatorias para sectores como los ferrocarriles, las telecomunicaciones y la salud, admite que la banca es un sector muy difícil de regular, por lo que los economistas deben mejorar el análisis económico de este sector, a objeto de lograr una regulación más eficiente del mismo. También hay economistas que piensan que las crisis financieras son inevitablemente recurrentes o cíclicas porque son intrínsecas a los conflictos y las luchas propios de las fuerzas de poder que surgen con el desenvolvimiento del capitalismo.

 

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