CORONAVIRUS Y CISNES NEGROS

Dedicado con aprecio y admiración a mi amiga y condiscípula de bachillerato, la médico epidemiólogo Blanca Márquez (Blanquita)

Nassim Taleb, autor de El cisne negro (Paidós, 2008) explica allí que un cisne negro es un evento absolutamente inesperado, tiene muy pocas probabilidades de ocurrencia, sin embargo, cuando se manifiesta tiene amplias e importantes consecuencias en la sociedad donde irrumpe, consecuencias que a menudo se alargan en el tiempo. Desde esta perspectiva, la emergencia del coronavirus se ha mencionado como un evento de alcance global del tipo cisne negro. No obstante, un médico epidemiólogo competente le dirá que no considera  al coronavirus un cisne negro, por la sencilla razón de que sabe que este tipo de epidemias son recurrentes en el tiempo. Aunque no se conozca cuándo surgirán ni terminarán, las epidemias y pandemias forman parte de los procesos biológicos, de la naturaleza de las cosas, para decirlo en el lenguaje de la sabiduría medieval, una época por cierto plagada de pestes cuya ocurrencia a menudo daban al traste con el relativo progreso material que alguna sociedad hubiera alcanzado [*].

Lo que difícilmente puede considerar un epidemiólogo son las consecuencias económicas, políticas o sociales de una epidemia o pandemia como el coronavirus. Esta es la labor de los economistas, politólogos y sociólogos en la medida que son capaces de visualizar las complejas relaciones de los problemas concomitantes y de hacer prospectiva de su curso. Y esto lo pueden hacer desconociendo los aspectos epidemiológicos. Lo que el epidemiólogo ignora lo sabe el economista y viceversa.

Las tremendas consecuencias económicas que ha traído la epidemia del coronavirus eran completamente imprevisibles. En este sentido, sí pueden asociarse a la teoría del cisne negro. Pero cualquier economista competente le dirá que las crisis económicas y financieras son recurrentes en la historia, aunque no se sabe cuándo pueden aparecer ni cuáles serán sus efectos. Se podría decir que las crisis económicas, al igual que la propagación de algún virus a nivel de epidemia, siempre está latente en el ambiente, es algo propio de la naturaleza de ambos procesos. De manera que la materia prima con la que trabajan epidemiólogos y economistas es la misma: el riesgo y la incertidumbre implícita en la dinámica de sistemas complejos.

En resumen, tanto epidemiólogos como economistas y otros profesionales se enfrentan a escenarios prospectivos que parten de procesos sistémicos dinámicos y complejos. Se trate de fenómenos completamente inesperados o relativamente predecibles, lo que vuelve interesante su análisis, dada la complejidad de los eventos, es que una buena prospectiva requiere a su vez de una buena dosis de humildad acerca de lo que en realidad sabemos de esos eventos.

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Un breve análisis del impacto económico de las diferentes epidemias que afectaron a la Europa medieval, especialmente la Peste Negra (1347-1353), se encuentra en mi libro La economía medieval y la emergencia del capitalismo, editado por el grupo eumed.net de la Universidad de Málaga.

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